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El humor, junto a la tragedia, es uno de los recursos preponderantes en el cine. El hombre además de utilizar este mecanismo simbólico de castigo social, como lo define Bergson, en la vida cotidiana lo ha llevado también a la gran pantalla. Esto ha permitido plasmar y analizar sus tres variantes: el humorismo, la comicidad y el chiste.

En la película Ser o no ser (1942) de Ernst Lubitsch encontramos diferentes mecanismos que producen en el espectador esa “anestesia momentánea del corazón” a la que se refiere Bergson en su libro La risa.

Uno de ellos, y de los más importantes para crear el humor, es la superioridad que experimenta el espectador sobre el actor. Este film está construido  a partir de una serie de engaños que llevan a cabo el grupo de actores encabezados por los señores Tura. En casi todos los casos son conocidos por el espectador que se sitúa inconscientemente por encima de los personajes engañados y es partícipe del humorismo.

A lo largo de la película encontramos numerosos ejemplos de ello. El encuentro entre el verdadero profesor Siletsky y el señor Tura disfrazado del coronel nazi Ehrhardt es uno de los más destacados, al ser el primero de los engaños. Además en este caso el diálogo entre ambos tiene un tono muy sarcástico ya que el profesor le dice al falso coronel “En Londres te llaman el campo de concentración Ehrhardt”, a lo que el señor Tura responde “Si, si, nosotros los concentramos y ellos acampan”. Podemos señalar también los múltiples y constantes engaños al verdadero coronel Ehrhardt. Este personaje al concebido como un “tontaina”, sin la capacidad ni el criterio suficiente para ocupar su cargo, aumenta esta superioridad que siente el espectador de manera significativa. Por último podemos destacar las acciones del grupo de actores, que al disfrazarse de nazis, consiguen todo lo que se proponen y burlan a los alemanes incluso cuando los “dos” Hitlers están en el mismo edificio.

Este último ejemplo entronca con otro de los mecanismos por lo que se manifiesta el humor en este film, la burla al censor. Todos estos engaños constituyen una absoluta burla contra los nazis, quienes ocupan ante los ojos del espectador un papel de “animales de compañía” a los que se puede manipular y manejar como se quiera. Este procedimiento para crear comicidad se realiza también de manera explícita a través de la canción que cantan los aviadores ingleses o los chistes que intercambian con el profesor Siletsky(“Tenemos mejor humor sobre Berlín”) , aunque este los realice y se descubra después que es partidario del bando nazi. En curioso como uno de los cargos alemanes, el coronel Ehrhardt, realiza también burla a su propio líder. En su encuentro con  Josef Tura, disfrazado del profesor, menciona el chiste  que aparece al principio del film en el que se acaba equiparando a Hitler con un trozo de queso.

El juego de repeticiones está también muy presente. El caso más significativo y más llamativo, ya que da nombre a la película, es la frase del diálogo de Hamlet “Ser o no ser”. Para Josef Tura es la frase maldita cuando se sube al escenario, ya que siempre que la pronuncia un hombre se levanta de la sala y rompe la mágica del inicio del soliloquio escrito por Shakespeare. En las primeras ocasiones es el joven aviador y al final de la película, justo la última escena, cuando todos están a salvo en Londres tras haberse salvado de los nazis, vuelve a pronunciar estas palabras malditas y una vez más, un hombre se levanta. Además “ser o no ser” es el código establecido por Maria Tura para que su joven amante vaya a verla y será también el código secreto que éste transmite al profesor Siletsky y que acabará desencadenando engaños, peripecias, disfraces y hasta un asesinato por parte del grupo de actores.

Además de en este caso, se juega con la repetición con el famoso saludo nazi “Hile Hitler”, que es tomado por el grupo de actores como un recurso para salir de cualquier embrollo cuando están disfrazados de nazis. También lo utiliza de forma significativa Maria Tura cuando el profesor la y ella se separa un momento para decirlo. En cuanto a este característico saludo, hay una escena tremendamente cómica y burlona, al principio de la película. El actor de la compañía que interpreta a Hitler, entra en escena y todos le saludan con el “Hile Hitler” y él contesta con “Hola a mí mismo”, cosa que el propio Hitler nunca hacia.

Como otros ejemplos de reiteración se puede destacar las ansias de uno de los actores, Greenberg, de interpretar a Shyloch, lo cual consigue alfinal de la película. Por último cabe señalar la repetición por parte del señor Turo, cada vez que cambiaba de disfraz y se encontraba antes un personaje desconocido, de la pregunta ¿Conoce usted al grandísimo actor polaco Josef Turo?

Este ejemplo puede mirarse desde la óptica del último de los mecanismos de creación de la comicidad que se analizará, la inconsciencia del personaje. El señor Tura busca reconocimiento en el enemigo, y no lo encuentra nadie lo conoce, y quien sí lo hace, el coronel Ehrhardt,  compa su trabajo en Hamlet con que Alemania hizo con Polonia.

Este mismo personaje encarna esta inconsciencia en otros momentos. Cuando se produce la huida del profesor y Josef oye los disparos, piensa que le han disparado a él y realiza todo tipo de aspavientos exagerados simulando que muere, para luego darse cuente de que no le disparaban a él. Por último podemos destacar al jefe de la compañía de actores, que también encarna esta inconsciencia en varias ocasiones.  Primeramente cuando se hace pasar por un capitán que acaba de salir de hablar con el falso coronel, que es en realidad Turo, y realiza una serie de bromas exageradas con el profesor Siletsky. Más tarde al arrancarle a Joseph Turo la barba. En ambos casos sus compañeros actores deben pararle los pies para que no estropee el engaño.

Ernst Lubitsch escoge para esta película un tema delicado y complejo, y más para el tiempo en que se estrenó, y le da la vuelta completamente. Lo desmitifica y satiriza construyendo un film que capta completamente la atención de un espectador que se ríe  y se siente superior al  nazismo. El humor se utiliza como mecanismo de defensa a este comportamiento desviado, fuera de la norma, para castigarlo y en cierto modo, superarlo.

Fotos via: https://www.google.com/imghp?hl=es&tab=wi.

Marina Santamaría

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